18 octubre 2006

Día 11. Guangzhou – Hong Kong


Guangzhou, o Cantón, llamada Ciudad de las Cinco Cabras, es una gran ciudad, con más de seis millones y medio de habitantes, a los que se añaden otro millón y medio debido a la población flotante; amplia y floreciente, residencia del Doctor Sun Yatsen, líder que derrocó al último emperador de China.

Antes de embarcarnos en el ferry que nos trasladaría a Hong Kong, visitamos la Academia del Clan Chen y el Auditorio del Dr. Sun Yatsen.

La Academia Museo es un complejo de forma cuadrada que cubre una superficie de 15.000 metros cuadrados, formado por 19 edificios sencillos, también cuadrados, en el que destacan la maravilla de las filigranas de sus artesonados, de sus grabados y de sus esculturas de motivos populares, donde se pueden apreciar salas con pinturas y sedas, esculturas y materiales de arte, todo a la venta.

El Auditorio, Memorial Hall, fue construido por los ciudadanos de Guangzhou, incluidos los de ultramar, en conmemoración del dirigente nacional Doctor Sun Yatsen. Situado en un hermoso parque, en el centro de la ciudad, es un testimonio de la Historia de la ciudad.

A la hora convenida estábamos en el puerto, facturando maletas pues aunque, como es sabido, Hong Kong pertenece a la República Popular China desde 1997, al mantener un estatus especial conserva el protocolo de la aduana.

El ferry era un barco moderno, con filas de bancos corridos, donde la gente ocupaba sus plazas. La propulsión debía ser tipo hovercraft, por que apenas se notaba el balanceo por las olas y la travesía, de casi dos horas, se hizo tranquila y sosegada.

Llegábamos a la city con el crepúsculo y una vez desembarcados y recogidas las maletas, nos trasladamos al Hotel Kowloon, situado en la pequeña península del mismo nombre, justo enfrente de la isla de Hong Kong.

El Hotel, muy bien situado, cerca del paseo marítimo, y a quince minutos andando de las calles comerciales, cumplía todos los requisitos para sentirte cómodo y a gusto.

Esa noche dimos un paseo por las calles peatonales donde pudimos ver cantidad de tiendas de marcas de renombre, de los más variados artículos pero predominando las de aparatos electrónicos, cámaras de video, cámaras digitales, etc. Tuvimos una experiencia muy negativa que nos hizo rechazar toda tentativa de adquirir algún aparato de valor y es que por la misma cámara de vídeo, último modelo en España, nos llegaron a pedir, en tiendas diferentes, desde 2.800 yuanes, en la primera, a 6.300 en la última.

Esta diferencia tan abismal (de 280 a 630 €) nos hizo desconfiar de que la cámara más barata pudiera tener la calidad y garantías debidas.

Cenamos en una placita, detrás del hotel, al aire libre, en un pequeño restaurante muy animado y concurrido.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

le he pasado el blog a mis amigas porque me han entrado muchas ganas de ir a china!

Anónimo dijo...

Interesante lo del Doctor. Aunque no dices nada al respecto debió ser impresionante la vista de Hong Kong desde el mar