26 octubre 2006

Día 14. Shanghai



Comenzamos el día visitando el Bazar de los Jardines de Yu, lugar que ocupa dos hectáreas y que recoge una serie de calles, llenas de tiendas y restaurantes, además de un pequeño lago, sus mini puentes y edificios típicos, con elementos de la jardinería china, creándose un conjunto con gran variedad de bellos rincones, que son un regocijo para al caminante.

Después de la comida visitamos el Templo del Buda de Jade; es el templo budista de mayor renombre y fue construido para acoger las dos estatuas de Buda, de jade blanco, transportadas desde Birmania por el monje Hui Gen. Una de las estatuas mide dos metros de altura y pesa unos mil kilogramos. Al igual que la mayoría de los templos y edificios oficiales, el color rojo, en sus puertas y ventanas, junto con la disposición de sus tejados dominaba en las estampas contempladas.

Al anochecer hicimos un recorrido en barco por el río Huangpu pudiendo apreciar las dos orillas de la ciudad: El Bund, la Wall Street de Shanghai, concentra los edificios más emblemáticos del siglo pasado con tendencias, de estilo neoclásico, claramente europeas; el Pudong, en la orilla opuesta, es la referencia del Shanghai moderno, con edificios vanguardistas que acogen empresas, oficinas, bancos, bufetes, etc. Es el Trade Center de la ciudad.

Finalizado el recorrido en barco, parte del grupo decidimos subir al mirador del edificio Jin Mao. Situado en el Pudong es el edificio más alto de la ciudad y con sus 440 m. el quinto más alto del mundo. El mirador se encuentra en el piso ochenta y ocho y tiene capacidad para unas 1.000 personas. El ascensor se desplaza a una velocidad de 9,1 m/sg., pudiéndose ver el indicador de situación contar de cinco en cinco los pisos subidos.

Una vez en el Observatorio la vista de la capital es impresionante al poder apreciar, a ojo de pájaro, las azoteas de los casi 4.000 rascacielos que hay en esta ciudad; las avenidas iluminadas, los edificios nobles del Bund, los reflejos de colores en el lecho casi negro del río, en fin una completa sinfonía de color y arquitectura.

Posteriormente dimos un paseo por el barrio francés. Lugar lleno de tiendas y cafés, con terrazas en la calle, atestadas de gente tomado alguna bebida, en un ambiente totalmente agradable que daba pie a imaginar que estabas en una zona de copas de cualquier ciudad moderna europea.


3 comentarios:

Anónimo dijo...

Leyendo tu descriptiva narrativa y viendo esas bonitas fotos, a tamaño pantalla, parece que uno esté allí. ¡Lástima!
Felicidades por tu exposición.
Nacho, pampero argentino

Anónimo dijo...

Si me entusiasme con Hong Kong que puedo decirte de Shanghai. Bueno creo que todo lo que has comentado me ha gustado.

Anónimo dijo...

Bien, Shanghai la de las pelis y de las historias literarias. Que gusto poder pasear por el Pudong y tomar una cerveza en uno de los bares del barrio francés...