16 octubre 2006

Día 9. Guilin


Al punto de la mañana teníamos preparada la excursión fluvial por el río Lijiang, río Li. Fuimos en autobús hasta el embarcadero donde subimos a uno de los varios barcos que a este menester se dedican iniciando, sin dilación, la travesía. Era un cortejo de naves, algo parecido, salvando el tipo y categoría de los barcos, al crucero por el Nilo, ya que en estas embarcaciones íbamos muchos menos pasajeros y no tenían camarotes, sino mesas para seis personas; una cocina se encargaba de preparar la comida que después, en plan buffet, nos encargamos de apreciar. Unas pequeñas plataformas, a popa y proa y una terraza en la parte superior, permitían a los pasajeros disfrutar de las vistas del recorrido con comodidad.

El río Li, de casi 450 Km. de largo, serpentea entre montañas picudas, de características, color y formas totalmente caprichosas, dando al paisaje un aspecto surrealista. La tenue neblina, producto de la evaporación, desdibujaba vagamente las formas más lejanas; en las orillas los búfalos se bañaban o pastaban y, de vez en vez, barcas con vendedores, o pescadores con sus cormoranes, se cruzaban con nosotros ofreciéndonos sus productos.

En cada recodo del río se producía un cambio en el paisaje dando lugar a la consabida tirada de fotos.

El trayecto terminó al cabo de unos 80 Km. de recorrido, cuando llegamos a un pequeño pueblo, Yangshuo, dedicado al turismo por la cantidad de tiendas con reclamos para los foráneos, en el que desembarcamos. Después del recorrido por ese pequeño y bonito pueblo, en el que aprovechamos para comprar algún detalle, nos subimos a unos coches furgonetas, con capacidad para seis u ocho personas, conducidas por jóvenes con pañuelo a la cabeza, debajo del típico sombrero cónico de paja, y manguitos en los brazos para evitar el sol, que nos llevaron hacia el interior, donde pudimos observar las labores de la tierra con sus peculiaridades; los búfalos, arando los campos encharcados para el plante del arroz.

La distribución de los arrozales en las colinas, formando escalones, sorprendían las miradas; las formas cónicas de las pequeñas montañas; verdes, azules, sienas; calor, bastante calor.

De retorno de nuestro viaje a la campiña, hicimos una pequeña excursión por un bonito lago, rodeado de las típicas montañas, subidos en unas balsas construidas con bambú, preparadas para llevar a 10 ó 12 personas. Las manejaban remeros con una pértiga al estilo de los gondotieri venecianos. Desde allí pudimos observar la pesca con cormorán.

Como es sabido, este animal es un ave, del tamaño de un pato mediano, con pico más largo y puntiagudo. El pescador suele llevar en su barca tres o cuatro cormoranes atados con un cordel por el cuello; el pescador va de pie, con su pértiga, y con un pequeño movimiento de los pies balancea ligeramente la embarcación, lo que sirve de señal para que uno de los cormoranes salte al agua; al momento emerge y el barquero lo iza y le aprieta el gaznate con lo que consigue que abra el pico y que regurgite el pez capturado, el cual no ha podido tragar por impedírselo la presión del lazo del cordel sobre el cuello.

De regreso al hotel y después de una ducha refrescante nos dirigimos, en taxi, al centro de la ciudad. Allí deambulamos por las calles peatonales, llenas de chiringuitos y de personal, donde se podían comprar cantidad de objetos diversos a precios irrisorios para nuestras economías, si bien hay que decir que no eran de la mejor calidad. Recuerdo que un trolei que compró un amigo solamente le costó cinco euros; lo malo es que, en el tercer traslado, se rompió una de las dos ruedas.

Cenamos en una terraza típica, en la calle, y la anécdota fue que la comanda la tuvieron que ir a buscar a otro restaurante; esto lo pudimos apreciar después de la demora y al observar que los platos los traían desde el otro extremo de la calle.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Impresionante el Río Li, con sus montañas. Buenos los retratos
Enhorabuena

Anónimo dijo...

Que maravilla de paisajes. Alucino pues parecen irreales. Bonita la descriptiva

Anónimo dijo...

Muy interesantes las fotos de primeros planos de los campesinos y los paisajes desde el río.
Enhorabuena