13 octubre 2006

Día 5. Beijing



Después del reconfortante desayuno buffet el bus nos llevó a una zona donde nos esperaban 20 coolies, palabra recogida de la célebre novela “Viento del Este, viento del Oeste”, de Pearl S. Buck. Hoy día han sustituido el carrito que tiraban a pulso por el carrito triciclo, para dos personas; el freno era lo más curioso pues se trataba de una sirga, gobernada por el pié del conductor, y que actuaba sobre las zapatas de freno de las ruedas traseras. Realmente efectiva. La comitiva se puso en marcha recorriendo los célebres hutong, callejones típicos donde viven cantidad de familias. Se encuentran diseminados en zonas céntricas de la capital y existen bastantes barrios de este tipo, construidos principalmente durante los años cincuenta. Hoy día su valor se ha incrementado notablemente por su situación urbana, debido a la construcción de nuevos y esbeltos edificios. La excursión acabó en la pagoda budista, en la que llegamos a alcanzar la terraza superior por medio de una escalera interior de 90 empinados escalones, desde la que se divisaban los tejados de las construcciones. Allí asistimos al toque de los bombos y tambores, por monjes budistas, coincidentes con las horas del mediodía.

Comimos en un restaurante típico el menú tradicional y seguidamente fuimos de compras, tarde libre, al Mercado de la Seda. El nombre nada tiene que ver con lo que allí se encuentra pues es un edificio habilitado para la coexistencia de cientos de pequeñas tiendas, en las que se repiten los artículos en venta: bolsos, polos y camisetas, camisas, pijamas, maletas y troleis, objetos de regalo, perfumes, bisutería, etc. etc. Todos los artículos son imitaciones de las marcas de renombre, bastante bien conseguidas, sobre todo los tejidos (seda y algodón). A la hora de comprar, uno tiene que ir mentalizado sobre que, o regateas o te engañan; el regateo es tradicional y la mayoría de los artículos pueden ser adquiridos por un tercio de lo que te piden en un principio pero, como se trata de un regateo, tu no puedes ofrecerles un tercio de inicio puesto que ellos te van a rebajar para que sigas ofreciendo, así que, de entrada debes ofrecer un 25%, o menos, y subir poco a poco hasta el 30-33% máximo. Esto si sólo compras una unidad, porque si compras varias la rebaja puede ser mucho mayor.

Después de las compras fuimos al hotel para arreglarnos un poco ya que, como visita opcional, nos apuntamos para asistir a la Opera China. Al Teatro se tenía acceso a través del hall de un gran hotel. Cerca del escenario había tres pequeñas gradas ocupadas cada una por dos hileras de mesitas, para cuatro, o seis, personas; a partir de la última serie de mesas, comienzan las filas de butacas. Ocupamos una mesa en la segunda hilera, pero como consejo, si alguien me lee y piensa asistir, que pida mesa de la primera hilera, sea de la grada que sea, pues se evitará que los situados delante te puedan obstaculizar la vista del espectáculo. Nos obsequiaron con unos dulces y fruta y té, servido este al modo del escanciado de la sidra.

El tipo de música es muy diferente de la ópera a la que estamos acostumbrados los occidentales, sin embargo debo decir que, particularmente, me resultó espectacular, llena de color y fantasía.

Los actores, todos hombres, se maquillan delante del público, en un pasillo lindante con el patio de butacas, poco antes de comenzar la actuación. Sus vestidos son fantásticos, con colores perfectamente armonizados y las caras las más expresivas que jamás he visto, sobre todo los ojos, brillantes y profundos.

Del argumento de la obra no me enteré pero me lo intenté imaginar al ver a los sucesivos personajes: la princesa, el príncipe, el padre de la princesa, el diablo, que sé yo, saliendo y entrando del escenario, cantando con voces extraordinarias que, aunque no llegaras a entender su significado, te llegaban a calar hondo.

En definitiva un espectáculo que creo merece la pena ver, aunque sólo sea para poder juzgar sobre el mismo.

4 comentarios:

Luis Alberto Battaglia dijo...

Te interesa hacer intercambio de links o enlases (si preferimos decirlo en español) con mi blog http://paginantes.blogspot.com/?

Anónimo dijo...

Realmente pintorescos los hutongs y sensacional las fotos de la ópera

Anónimo dijo...

Buenas fotos de los actores

Anónimo dijo...

Vamos que en cuestión de compras mejor ir con los ojos bien abiertos.
Buenas fotos